¡Qué complicado es el amor! Y cuando hay intereses de por medio, sobre todo poder y dinero, mucho más. El juego de la seducción se vuelve mucho más importante, los guiños ya no son suficientes, muchos gestos se quedan cortos, las palabras adquieren un doble y hasta un triple sentido y llevarse al huerto al otro (o a los otros, que también se admiten tríos) a veces parece tarea imposible por muchos intentos que se hagan.

¡Hay que ver cuantas hojas tiene la margarita de la política! En ocasiones parece que nunca van a acabar de deshojarla nuestros partidos políticos. Y mira que se hacen regalitos, que se dan alguna que otra sorpresa inesperada, que ceden para no parecer demasiado engreídos. Pero no, se atraen, se dejan mimar y acariciar y, cuando parece que por fin va a llegar el idilio todo se tuerce y vuelta a empezar…con el mismo o con otro, que en esto de la política lo de las infidelidades parece que se estila mucho…Y de los celos ya ni hablamos: “si miras a ese a mí ni me dirijas la palabra” parece que llevan algunos escrito en la frente.

¿Y qué decir de la comunicación, tan importante en el amor? Mejor casi ni hablar. Diálogos de sordos, conversaciones absurdas y aquello de “yo no dije eso, era algo parecido, pero no lo que tú piensas, es que no me he explicado bien”.

Malos amantes son los partidos políticos, sobre todo en España, donde el propio interés parece estar siempre por encima de todo lo demás. Para unas cosas se quiere amante en exclusiva, para otras no importa hacer una cama redonda, y eso cuando no pasan semanas y semanas con el “me quiere, no me quiere”.

Y lo malo no es quererse o dejarse de querer. Lo realmente trágico es que en este bendito país los amores en política, si llegan buen puerto suelen acabar en divorcio. ¿Necesitarán nuestros partidos una pócima del amor?

¿Dónde habrán quedado los tiempos en los que las madres soñaban que sus hijos fueran ingenieros, abogados o incluso futbolistas? No, eso no ocurre ahora, que deseen con todas sus fuerzas que sus retoños sean ídolos del balompié, tal vez, del resto ni hablar. ¿Ingeniero? ¿Para que cumpla los 40 con una miserable beca y sin perspectivas de abandonar el hogar familiar? ¡Ni hablar! Y abogado…con todos los que hay, mejor casi que tampoco.

politicopsNo, hoy son muchas las madres que sueñan con que sus hijos lleguen a ser ¡políticos! ¿La erótica del poder? No, más bien la posibilidad de tener un futuro bien asegurado sin matarse a trabajar y con un sueldo más que digno…eso sin hablar de otros incentivos más que atractivos.

Veamos ¿Qué se necesita para entrar en política? ¿Un doctorado, un máster, hablar con soltura al menos el inglés? No, eso lo piden para cualquier trabajillo del tres al cuarto. No, para ser político solo se necesita un poco de “tirón”, tener mucha labia para engañar sin que se den demasiada cuenta, ser simpático y, si además se tiene buena fachada, mejor. ¿Qué no hablas inglés? Para eso están los traductores, pobres, que también merecen trabajar. ¿Qué no sabes de economía ni de educación? Tampoco importa, unos cuantos asesores y solucionado.

Y, por supuesto, unos añitos en el Congreso, el Senado o en un puesto destacado de alguna Comunidad Autónoma y se habrá ganado una estupenda pensión vitalicia. Si el puesto ya es de los de más alto rango, además hay derecho a secretaria y chófer ¡un chollo! Y, si se ha tenido acceso a la caja de caudales pública, es posible que hasta pueda “meter mano” sin que se note demasiado.

Otro atractivo, el de asesor florero. Si se acaba la vida política siempre habrá alguna empresa dispuesta a contratarles por un sueldo más que digno. Y eso solo por dejar que usen su nombre como miembro del consejo de administración de turno, seguramente ni haya que conocer el despacho ¡Eso es vida, sí señor!

¿Arquitecto, abogado, profesor o bombero? No, político, esa es la profesión de futuro

Cada vez más populares y jocosas resultan las intervenciones en público del presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy. Y no lo son principalmente por su elaborado contenido ni por su astucia estratégica o política, sino por sus contundentes equivocaciones a la hora de construir las frases. Así, hemos podido escuchar cosas como “es el vecino el que elige al alcalde y es el alcalde el que quiere que sean los vecinos el alcalde” o “somos sentimientos y tenemos seres humanos.

Mariano Rajoy en un mitin en Leon. FOTO BRUNO MORENO
Mariano Rajoy en un mitin en Leon.
FOTO BRUNO MORENO

Dado este preocupante y reiterativo escenario con Rajoy como protagonista, uno de los “cerebros fugados” españoles a los que las políticas de recortes y falta de inversión del Partido Popular han obligado a exiliarse, en este caso, a los Estados Unidos, ha desarrollado una aplicación para móviles que ayuda a detectar la dislexia. Tal vez no le vendría nada mal a Rajoy someterse a las virtudes de Dytective, que así es como se llama la aplicación.

Pero una vez que nos permitimos la licencia de abordar con frivolidad una patología tan seria como la dislexia y deformar el trasfondo de su significado, lo más lógico sería hacerla extensible a Pedro Sánchez, una persona que sí que a diario tiene serios problemas para distinguir su mano izquierda de su mano derecha. La dislexia del líder del PSOE llega a extremos preocupantes. Albert Rivera y Ciudadanos han pasado en apenas unas semanas de ser las “nuevas generaciones del Partido Popular” y “la derecha” a ser unos amigos respetables y adorables.

En lo que respecta a los dos artífices de esta farsa de primera sesión de investidura, reconoce Ciudadanos que ha conseguido colocar el 80% de su programa electoral en los acuerdos del hipotético –hipotetiquísmo– acuerdo de Gobierno con el PSOE. Establecida una regla de tres, o “regla de la vieja”, como decían los maestros a los párvulos, si los ex Ciutadans son un “partido de derechas -Sánchez dixit-“, por consiguiente, el próximo Gobierno liderado por el PSOE será… Enhorabuena, acertaron.

Después del circo montado tras las últimas elecciones hay muchos que se plantean qué hacer cuando toque volver a votar. Y es una decisión difícil. Primero porque lo que se ha visto en los últimos meses no es nada alentador, un juego absurdo para prolongar una agonía a todas luces inevitable. Y, en segundo lugar, porque ¿qué opciones quedan?

Una parte, desencantada, se irá de fin de semana y no hará ningún esfuerzo por ir a votar ¡total para qué! Otra parte tal vez sea fiel a sus principios y no modifique su voto. Y hay otra parte que seguramente está pensando en jugárselo al “pito pito gorgorito” con los riesgos que eso implica.

Riesgo sí, porque jugarse a quién votar no es un juego, es un verdadero peligro. Solo hay que imaginar que si con los partidos que han alcanzado representación parlamentaria se ha liado la de San Quintín, con unos cuantos más la situación puede ser ya de película de risa…o de terror, según se mire.

Y todavía puede ocurrir algo peor. Evidentemente, quien se presenta a unas elecciones lo hace con toda la legitimidad del mundo, eso es innegable. Pero pueden darse situaciones muy particulares. Los más jóvenes tal vez no lo sepan, pero al menos sí conocen al protagonista de esta historia y algunas de sus poco lícitas andanzas. Hablamos de José María Ruiz-Mateos.

Corría el año 1989, había convocadas elecciones al Parlamento Europeo y Ruiz-Mateos se presentaba a ella con un partido de nombre poco original llamado Agrupación de Electores Ruiz-Mateos ¿Qué ocurrió? Hubo quien tal vez desencantado o tal vez como broma (o por convicción, que de todo hubo) votó a este partido ¿Resultado? Dos escaños e inmunidad parlamentaria para Ruiz-Mateos.

No, no es bueno jugarse decisiones importantes a los chinos, pero también es cierto que a veces la situación casi “obliga” a ello. Al menos un consejo, meditarlo bien, los juegos a veces tienen consecuencias tremendas.

En la miserable teatralización de la política española actual, canalizada por las televisiones en espectáculos al más puro estilo ‘Mujeres y Hombre y Viceversa’, hay lugar para sucesos curiosos y extravagantes. Si el espectador no está muy al tanto de la actualidad de los medios, le costará enormemente diferenciar al político del periodista. Imagínense el trauma de alguien que lleva años sentado frente al televisor y que, de repente, un buen día descubre que Francisco Marhuenda era en realidad… periodista, y no diputado del Partido Popular. Terrible debe de ser eso. Cuenta que hubo una vez que el señor Marhuenda pasó por la redacción de La Razón, periódico que dirige por telepatía, pues con tanta intervención en los medios no tiene tiempo material para ocuparse de su casa.marhuenda-indio

Lo cierto es que el volumen de temas que se pueden abordar en el circo mediático es inagotable: corrupción, desempleo, pobreza, precariedad… Sin embargo, el tema estrella, por lo general, suele ser… Venezuela. No hay noticiero español que no aproveche para linchar al presidente Nicolás Maduro, al que se acusa hasta de haber ido disfrazado de toro Islero en la muerte de Manolete. Tal es el volumen de noticias que dan acerca de Venezuela que, cuando termina el telediario y llega la información meteorológica, al hablar el presentador sobre el tiempo que hace en Barcelona dudamos de si realmente se refiere a la Barcelona de Cataluña o a la Barcelona de Venezuela.

Capítulo aparte merece el canal 13 televisión. Los programas de cocina presentados por monjas se combinan en la parrilla con las cristianas descalificaciones a todo lo que represente el mínimo atisbo de progresía. Si por esta cadena de televisión fuera, el investido presidente no sería Pedro Sánchez, ni tan siquiera sus amados Mariano Rajoy y Alberto Núñez Feijóo, sino la reencarnación del gran Arias Navarro. El logotipo y la mosca de la emisora aparece en vivo color amarillo y con un número 13 en medio, lo que nos indica que muy supersticiosos no son; en lo que a creencias se refiere, quizá tengan suficiente con seguir pensando que una paloma inseminó a la Virgen María para traer al mundo a un mesías.

Hay clases y clases. Y es algo que se ve en todos los aspectos de la vida, incluso en lo que a delincuencia (presunta) se refiere. Algo debe tener Soto del Real para que se haya convertido en el alojamiento de conocidísimos personajes de la vida económica, social y hasta política de nuestro país.

Soto del RealLos presos comunes deben estar encantados de codearse con lo más selecto. No todos los días tiene uno la oportunidad de pasearse con Mario Conde, jugar a las cartas con Luis Bárcenas o mantener una entretenida charla sobre inversiones con Miguel Blesa.

Y si al selecto club le añadimos figuras de la talla del empresario Gerardo Díaz Ferrán, y más recientemente los máximos dirigentes de Manos Limpias y Ausbanc, Miguel Bernad y Luis Pineda, parece que Soto del Real no tiene mucho que envidiar a la Marbella de la época de la jet set.

¿Tendrá algo especial esta cárcel? ¿Habrá celdas de lujo? Algo debe de tener, eso seguro, para concentrar el mayor número de presuntos defraudadores, especuladores y ladrones de guante blanco del país y casi podríamos decir de todos los tiempos.

Y, tal y como está el panorama e intuyendo lo que se avecina, dan ganas de sugerir que amplíen instalaciones y contraten personal, porque se les puede quedar pequeña si la cosa continúa por los caminos por los que va ahora.

Soto del Real parece una cárcel VIP, una jaula de oro para los que están acostumbrados a vivir en la opulencia ¿Qué ha sido de aquellos paseos para salir de la cárcel de Alcalá? Paseos que por cierto ya realizó Mario Conde, y también otros personajes de renombre, como José María Ruiz-Mateos o Mariano Rubio.

¿Por qué no Valdemoro, Estremera o Aranjuez? ¿Qué tiene Soto del Real? Tal vez no lleguemos a saberlo, o sea simple casualidad, pero lo que nadie puede negar es que en los últimos tiempos esta cárcel acoge a más personajes famosos del mundo de la política y la economía que el mejor de los hoteles de la Costa del sol.