Yo de mayor quiero ser…¡político!


¿Dónde habrán quedado los tiempos en los que las madres soñaban que sus hijos fueran ingenieros, abogados o incluso futbolistas? No, eso no ocurre ahora, que deseen con todas sus fuerzas que sus retoños sean ídolos del balompié, tal vez, del resto ni hablar. ¿Ingeniero? ¿Para que cumpla los 40 con una miserable beca y sin perspectivas de abandonar el hogar familiar? ¡Ni hablar! Y abogado…con todos los que hay, mejor casi que tampoco.

politicopsNo, hoy son muchas las madres que sueñan con que sus hijos lleguen a ser ¡políticos! ¿La erótica del poder? No, más bien la posibilidad de tener un futuro bien asegurado sin matarse a trabajar y con un sueldo más que digno…eso sin hablar de otros incentivos más que atractivos.

Veamos ¿Qué se necesita para entrar en política? ¿Un doctorado, un máster, hablar con soltura al menos el inglés? No, eso lo piden para cualquier trabajillo del tres al cuarto. No, para ser político solo se necesita un poco de “tirón”, tener mucha labia para engañar sin que se den demasiada cuenta, ser simpático y, si además se tiene buena fachada, mejor. ¿Qué no hablas inglés? Para eso están los traductores, pobres, que también merecen trabajar. ¿Qué no sabes de economía ni de educación? Tampoco importa, unos cuantos asesores y solucionado.

Y, por supuesto, unos añitos en el Congreso, el Senado o en un puesto destacado de alguna Comunidad Autónoma y se habrá ganado una estupenda pensión vitalicia. Si el puesto ya es de los de más alto rango, además hay derecho a secretaria y chófer ¡un chollo! Y, si se ha tenido acceso a la caja de caudales pública, es posible que hasta pueda “meter mano” sin que se note demasiado.

Otro atractivo, el de asesor florero. Si se acaba la vida política siempre habrá alguna empresa dispuesta a contratarles por un sueldo más que digno. Y eso solo por dejar que usen su nombre como miembro del consejo de administración de turno, seguramente ni haya que conocer el despacho ¡Eso es vida, sí señor!

¿Arquitecto, abogado, profesor o bombero? No, político, esa es la profesión de futuro





¿Nos lo jugamos a los chinos?


Después del circo montado tras las últimas elecciones hay muchos que se plantean qué hacer cuando toque volver a votar. Y es una decisión difícil. Primero porque lo que se ha visto en los últimos meses no es nada alentador, un juego absurdo para prolongar una agonía a todas luces inevitable. Y, en segundo lugar, porque ¿qué opciones quedan?

Una parte, desencantada, se irá de fin de semana y no hará ningún esfuerzo por ir a votar ¡total para qué! Otra parte tal vez sea fiel a sus principios y no modifique su voto. Y hay otra parte que seguramente está pensando en jugárselo al “pito pito gorgorito” con los riesgos que eso implica.

Riesgo sí, porque jugarse a quién votar no es un juego, es un verdadero peligro. Solo hay que imaginar que si con los partidos que han alcanzado representación parlamentaria se ha liado la de San Quintín, con unos cuantos más la situación puede ser ya de película de risa…o de terror, según se mire.

Y todavía puede ocurrir algo peor. Evidentemente, quien se presenta a unas elecciones lo hace con toda la legitimidad del mundo, eso es innegable. Pero pueden darse situaciones muy particulares. Los más jóvenes tal vez no lo sepan, pero al menos sí conocen al protagonista de esta historia y algunas de sus poco lícitas andanzas. Hablamos de José María Ruiz-Mateos.

Corría el año 1989, había convocadas elecciones al Parlamento Europeo y Ruiz-Mateos se presentaba a ella con un partido de nombre poco original llamado Agrupación de Electores Ruiz-Mateos ¿Qué ocurrió? Hubo quien tal vez desencantado o tal vez como broma (o por convicción, que de todo hubo) votó a este partido ¿Resultado? Dos escaños e inmunidad parlamentaria para Ruiz-Mateos.

No, no es bueno jugarse decisiones importantes a los chinos, pero también es cierto que a veces la situación casi “obliga” a ello. Al menos un consejo, meditarlo bien, los juegos a veces tienen consecuencias tremendas.





Las frases menos inteligentes de nuestros políticos


Se supone que los políticos son seres inteligentes, pero lo cierto es que a veces no es que no lo demuestren, sino que las palabras que salen de sus labios podrían entrar en el libro de los récords como las estupideces más grandes jamás dichas.

Y lo peor (para ellos, claro) es que no hay manera de taparlo, sus frases quedan registradas para la posteridad en hemerotecas y videotecas. Un recordatorio de que a veces la sabiduría y la inteligencia no están en poder de quienes creemos.

Vamos a ver algunas de esas perlas y no, no vamos a empezar con el café con leche de Ana Botella que a más de uno se le atragantó…y con razón. Pero sí lo hacemos con una comparación, sencillamente gloriosa. “El matrimonio homosexual es como si se suman una manzana y una pera… ¡nunca pueden dar dos manzanas!” dijo, y se quedó tan ancha.botella

Dejamos cuestiones “domésticas” para centrarnos en lo que realmente importa, de la economía…la propia, claro. Esperanza Aguirre tuvo la desfachatez de asegurar que no llegaba a fin de mes ¿qué haría si ganara el sueldo mínimo interprofesional o una miserable beca, como miles de españoles? Ni para laca, seguro.

“Una pareja puede comprar una casa sólo con el 19% de su renta gracias a la política de vivienda del Partido Popular”. Eso decía Rodrigo Rato en el año 2004. Seguramente pocos le creyeron entonces, pero lo que nadie pensaba es que unos años más tarde él necesitaría (presuntamente) el 19% de los ahorros de miles de humildes españoles. No sabemos si para comprarse una casa, pero sí para engordar su nada desdeñable patrimonio económico…lo que hace la avaricia.

Claro que otros son bastante menos expresivos y tienen que acudir a otros ¿Quién no recuerda al primo de Rajoy?…no, no era el de Zumosol, era el que le hizo creer que el cambio climático era poco menos que un cuento. La cosa es echar la culpa a otro por las meteduras de pata o la ignorancia propias.

Y con cuatro simples ejemplos (hay muchos más) vemos el nivel de inteligencia, de dignidad y de vergüenza de quienes nos gobiernan ¡sin palabras!





¿Me quiere, no me quiere? Deshojando la margarita…de la política


¡Qué complicado es el amor! Y cuando hay intereses de por medio, sobre todo poder y dinero, mucho más. El juego de la seducción se vuelve mucho más importante, los guiños ya no son suficientes, muchos gestos se quedan cortos, las palabras adquieren un doble y hasta un triple sentido y llevarse al huerto al otro (o a los otros, que también se admiten tríos) a veces parece tarea imposible por muchos intentos que se hagan.

¡Hay que ver cuantas hojas tiene la margarita de la política! En ocasiones parece que nunca van a acabar de deshojarla nuestros partidos políticos. Y mira que se hacen regalitos, que se dan alguna que otra sorpresa inesperada, que ceden para no parecer demasiado engreídos. Pero no, se atraen, se dejan mimar y acariciar y, cuando parece que por fin va a llegar el idilio todo se tuerce y vuelta a empezar…con el mismo o con otro, que en esto de la política lo de las infidelidades parece que se estila mucho…Y de los celos ya ni hablamos: “si miras a ese a mí ni me dirijas la palabra” parece que llevan algunos escrito en la frente.

¿Y qué decir de la comunicación, tan importante en el amor? Mejor casi ni hablar. Diálogos de sordos, conversaciones absurdas y aquello de “yo no dije eso, era algo parecido, pero no lo que tú piensas, es que no me he explicado bien”.

Malos amantes son los partidos políticos, sobre todo en España, donde el propio interés parece estar siempre por encima de todo lo demás. Para unas cosas se quiere amante en exclusiva, para otras no importa hacer una cama redonda, y eso cuando no pasan semanas y semanas con el “me quiere, no me quiere”.

Y lo malo no es quererse o dejarse de querer. Lo realmente trágico es que en este bendito país los amores en política, si llegan buen puerto suelen acabar en divorcio. ¿Necesitarán nuestros partidos una pócima del amor?





Overbooking en Soto del Real


Hay clases y clases. Y es algo que se ve en todos los aspectos de la vida, incluso en lo que a delincuencia (presunta) se refiere. Algo debe tener Soto del Real para que se haya convertido en el alojamiento de conocidísimos personajes de la vida económica, social y hasta política de nuestro país.

Soto del RealLos presos comunes deben estar encantados de codearse con lo más selecto. No todos los días tiene uno la oportunidad de pasearse con Mario Conde, jugar a las cartas con Luis Bárcenas o mantener una entretenida charla sobre inversiones con Miguel Blesa.

Y si al selecto club le añadimos figuras de la talla del empresario Gerardo Díaz Ferrán, y más recientemente los máximos dirigentes de Manos Limpias y Ausbanc, Miguel Bernad y Luis Pineda, parece que Soto del Real no tiene mucho que envidiar a la Marbella de la época de la jet set.

¿Tendrá algo especial esta cárcel? ¿Habrá celdas de lujo? Algo debe de tener, eso seguro, para concentrar el mayor número de presuntos defraudadores, especuladores y ladrones de guante blanco del país y casi podríamos decir de todos los tiempos.

Y, tal y como está el panorama e intuyendo lo que se avecina, dan ganas de sugerir que amplíen instalaciones y contraten personal, porque se les puede quedar pequeña si la cosa continúa por los caminos por los que va ahora.

Soto del Real parece una cárcel VIP, una jaula de oro para los que están acostumbrados a vivir en la opulencia ¿Qué ha sido de aquellos paseos para salir de la cárcel de Alcalá? Paseos que por cierto ya realizó Mario Conde, y también otros personajes de renombre, como José María Ruiz-Mateos o Mariano Rubio.

¿Por qué no Valdemoro, Estremera o Aranjuez? ¿Qué tiene Soto del Real? Tal vez no lleguemos a saberlo, o sea simple casualidad, pero lo que nadie puede negar es que en los últimos tiempos esta cárcel acoge a más personajes famosos del mundo de la política y la economía que el mejor de los hoteles de la Costa del sol.





Monedero sex machine


Juan Carlos Monedero, uno de los miembros fundadores de Podemos, dijo hace algunos meses que la formación política a la que pertenece era “una máquina de amor”. El caso es que la cruzada amorosa del partido morado que dirige Pablo Iglesias parece dar cada vez más muestras de ello. El número de escaños logrados por Podemos y las coaliciones afines a su marca ascendió hasta… 69.

Juan Carlos Monedero fotografiado por Sergio Enriquez-Nistal

Juan Carlos Monedero fotografiado por Sergio Enriquez-Nistal

¿Habrá más amor que conseguir sesenta y nueve escaños a propósito en los comicios para promocionar el amor y el sexo desarrollado en todas sus vertientes? No es que Monedero sea una especie de visionario o vidente, es que quizá la campaña de Podemos estaba encaminada a conseguir 69 escaños, ni uno más ni uno menos, porque si no la gracia se fastidiaba.

La prueba más reciente de amor en las filas moradas ocurrió durante la sesión de investidura de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno, que resultó fallida -Pedro Sánchez no tuvo suerte, ya que le faltó el amor de Podemos para poder hacer un ménage à trois con Ciudadanos en el que reinase el cariño para gobernar en armonía-. Pues durante la investidura, Pablo Iglesias y Xavier Domenech, de En Comú-Podem, se besaron en la boca. Llámalo amor. Este alegato del amor homosexual y del amor en definitiva, al más puro estilo del histórico ósculo entre Honecker y Breznev, ratifica el radicalismo amoroso de Podemos.

Fue el propio Juan Carlos Monedero, inspirador e instigador de esta cruzada romántico-cursi-amorosa, el que abrió la veda tras intentar ligar con Carmen Lomana, destacada dirigente de Vox y persona dedicada a lucir su riqueza en programa televisivos para imbéciles. Tal vez fue Lomana la que sedujo a Monedero. No se sabe. El caso es que con tanto amor de por medio, el flechazo puede ocurrir en cualquier momento. Lo que necesitas es amor, que decía Juan Carlos Monedero…, perdón, quiero decir, el bueno de Jesús Puente.