Uno de los propósitos para el próximo año que me he decidio a cumplir es ser mucho más cabrón con la gente que se lo merezca, porque está visto y comprobado que ser amable con gente cabrona es perder el tiempo; ya lo decía Patton:

El valor sin educacion es inutil frente a las balas educadas.

El caso es que estaba yo conduciendo por el centro de Pontevedra (más concretamente en la Plaza de Galicia) mientras llevaba a mi tía; cuando de repente, un BMW sale a toda leche (en plan “tufás tufurius” de una calle que desemboca en la plaza, se me pone detrás y empieza a pitar. Pero a pitar como una loca.

Que pasa, que la señora ésta, se ve que no entiende como va lo del ceda el paso, y seguramente no sepa que aunque lleves un BMW tienes que ceder el paso igual, aunque sea a un destartalado Peugeot 205 (blanco, para más señas, pero no un blanco cualquiera, sino un blanco ).

Mientras iba mirando a la señorona ésta por el retrovisor me iba formando un estereotipo consistente en que era la tipica vieja amargada que inicia cualquier discusión con el manido:

¿No sabe usted quien es mi marido?

y mientras iba pensando eso, paralelamente me iba encabronando porque mi tía estaba repitiéndome que pasase de la vieja sin parar, como un loro.

Entre el estereotipo que me había montado y el orgullo que me proporciona ir dentro de mi 205 (no en vano, para mí éste coche es como mi Viper) me dejé envenenar por el espíritu de la lucha de clases y le dije (retrovisor mediante) el típico “Que paaaaaaaaasa?” con acento madrileño.

La vieja (que iba acompañada por una chavala rubia; melafo por cierto; que se iba partiendo de risa) me respondió con el gesto inequívoco de llevarse el dedo al ojo como diciendo A ver si te fijas!!, más algunos insultos que no pude descifrar.

A lo que yo respondí haciendo un triángulo invertido con las dos manos, representando una señal de “Ceda el paso“, al tiempo que le gritaba Fíjate tú en el ceda, imbécil, que me la suda que lleves un BMW..

Aquí la mujer estalló y empezó a vociferar aún más, quizás porque interpretó que mi triángulo invertido era una alusión a su vagina, no lo sé seguro. A lo que yo respondí, con aire provocador, con el gesto inequívoco del Tito MC cuando dice su famosa frase Hablas mucho, so capucho !! Comón !!

Entonces va la vieja y me hace un finger, una peineta, un corte de manga, como lo queráis llamar. ¡A mí! Ni corto ni perezoso, con las dos manos (porque a todo ésto, estábamos parados en un atasco) le hago, no uno, sino dos fingers con mis enormes manos de joyero, acompañados de la sonrisa más socarrona que pude sacar.

Me quedó pena de que, como temía mi tía, a la tipa ésta no le diese por darme con el BMW por detrás para hacerle una caricia a mi coche, porque siempre he querido saber que tal reacciona la carrocería de un BMW a las patadas propinadas por un pie que calza un 46. Lástima que no me diese ésa satisfacción.

Si es que, como siempre, el señor Ponzonha tiene razón. Lástima no tener un Hummer, un quitanieves o incluso un T-72 (siempre he querido emular a James Bond en “Goldeneye” e impartir un poco de justicia vial.)

Aún no ha llegado el día en que una vieja en BMW se me ponga chula y salga impne. No señor.

Vivir en el rural tiene varias ventajas:

  • Puedes poner la música tan alta que para cuando los vecinos la oigan el planeta ya habría explotado.
  • Puedes salir a jugar con los amigos al fútbol aunque sea en la carretera porque casi no pasan coches.
  • Y muchas otras…

También tiene inconvenientes, algunos muy gordos; pero uno de los que más me molesta es cuando el cartero se va de vacaciones; no os podéis imaginar el pifostio que se monta cada año donde vivo en éstas fechas.

A lo largo del año, día tras día, los carteros van aprendiendose los nombres de los inquilinos de cada casa y con sólo ver ese dato ya no necesitan nada más para llevar ésa carta a su destinatario. Pero al llegar Julio ~ Agosto, éstos buenos profesionales se toman un merecido descanso y les sustituyen unos incompetentes supinos que no se toman ni la más mínima molestia en hacer bien su trabajo.

Yo entiendo que quizás estén cobrando una mierda y hay mucha distancia que cubrir, y entiendo que si estás puteado es difícil encontrar motivación; pero joder tíos, sois carteros, es un trabajo importante, esforzárseme un poco. Por poneros un ejemplo, el año pasado un día pillé 4 cartas, de las cuales 3 no eran para ésta casa; 2 para el vecino de al lado (cuya sobrina está tremenda y no me hace ni puto caso; ella se lo pierde) y otra para uno que vive a tomar por saco cuesta abajo (que ir cuesta abajo no es que me cause un problema; pero al regresar es cuesta arriba y eso ya me jode un poco). Y la cosa así durante un par de días, siempre una o dos cartas que eran para otra persona, y así en cada casa; con lo que a media mañana andaba ya todo el vecindario en plan cambio de cromos para recibir su correspondencia.

Y a mi lo que me jode tremendamente es que, vale que la numeración no siempre sea fiable, pero cómo narices puedes dejar cartas para 8 tíos que se apelliden de forma totalmente distinta en una casita tan pequeña que no pueden vivir más de 3 personas… por favor, usar la cabeza para algo más que llevar gorra.

Total, que algunos vecinos empezamos a poner unas plaquitas en los buzones con los nombres y apellidos de la peña que vive en cada casa. Pues ni así, no me jodas, vamos, que ya ni miramos las cartas, se reparten casi al azar (una vez nos dejaron un par para el barrio de al lado). Y así día tras día, hasta que claro, un día le haces la espera, te da las cartas en la mano y al ver lo incompetente que se puede llegar a ser, se te cruzan los cables.

– ¡Eh!, ven aquí. ¿Sabes que es ésto? [Señalando la placa del buzón con los nombres]
– Los nombres de las personas que viven en ésta casa, ¿no?
– Bien, ahora mira para quien es ésta carta que acabas de dejar… ¿Está ese nombre en la lista del buzón?
– Pues… no, no está.
– ¿¿Entonces por qué cojones dejas la carta aquí cuando es obvio que ésa persona no vive en ésta casa??
– Bueno… es que el número coincide… y a veces…
– Que sí machote, lo que tú digas. De hoy en adelante te agredecería que dejases aquí las cartas que vayan dirigidas a las personas de ésta lista ¿de acuerdo? Venga, gracias por las cartas.

Hasta el verano siguiente (que volvieron a mandar a otro sustiputo distinto) las cartas fueron llegando correctamente.

Y me jode tremendamente que ésta peña de recambio o sustitución no se tome su curro un poco más en serio; joder, señores, que estáis llevando el correo, que sois funcionarios del Estado (que raro… funcionarios incompetentes). Y cuidado como les digas algo en un tono que no les guste, que a veces parece que hay que pedirles por favor que te dejen tu correo en tu buzón.

Y es que hay que tomarse en serio el reparto, porque imaginate que dejas una carta urgente en la casa equivocada, si hay alguien pues bueno, seguramente se tome la molestia de hacérsela llegar a su destinatario o de devolverla al cartero, pero ojito, porque es verano. Imagínate que la echas en una casa que no haya nadie por vacaciones o por algún imprevisto o vete tu a saber. Como la carta sea urgente se puede montar ahí un marrón importante. (Vale, que exagero, pero creo que se pilla la idea)

Señores sustitutos, un poco más de ganas, que no cuesta tanto.

Un saludo.