Más de una vez encontraremos artículos que hablen acerca de las películas más sangrientas de la historia, es decir aquellas que a lo largo del argumento nos enseñaron más muertes en terribles circunstancias. Y sin embargo, una cosa es lo que se produce a nivel cinematográfico, y otra muy distinta la vida real. Por eso, cuando hablamos de la película más mortífera de la historia, tenemos que mencionar a “El conquistador de Mongolia ”, protagonizada ni más ni menos que por John Wayne.

Lo cierto es que director Oscar Millard tenía el guión de la mencionada película listo para ser rodado a mediados de la década de los ´50, y una vez decididos los actores, que incluían al reconocido John Wayne para el protagónico, escogió como sitios de grabaciones, tres campos que se encontraban muy cerca de los campos de pruebas de armamento nuclear del Ejército de los Estados Unidos, tal vez mucho más cerca de lo que hubiera sido recomendable.

Sucede que en esos campos, el Departamento de Defensa de los Estados Unidos realizaba todo tipo de prácticas relacionadas con el lanzamiento de armas nucleares de alto alcance, lo que por supuesto comenzó a afectar a los actores, aunque pocos lo notaron en ese momento. Sin embargo, en poco tiempo había quedado claro que el sitio elegido fue una especie de sentencia de muerte para el elenco, pues los casos de cáncer y distintas enfermedades brotaron de golpe y de a decenas.

En los siguientes 30 años, se calcula que cerca de 150 de los actores y ayudantes que participaron de la película habían fallecido como consecuencia directa de su exposición a los restos de armas nucleares probadas por los Estados Unidos durante las grabaciones. Incluso entre ellos estaban el propio John Wayne, además del compositor de la banda sonora, Victor Young, el director alterno Dick Powell o la actriz Agnes Moorehead, quienes fueron los primeros en perder la vida en la que efectivamente ha sido hasta ahora, la película más mortífera de todos los tiempos.