Se supone que los políticos son seres inteligentes, pero lo cierto es que a veces no es que no lo demuestren, sino que las palabras que salen de sus labios podrían entrar en el libro de los récords como las estupideces más grandes jamás dichas.

Y lo peor (para ellos, claro) es que no hay manera de taparlo, sus frases quedan registradas para la posteridad en hemerotecas y videotecas. Un recordatorio de que a veces la sabiduría y la inteligencia no están en poder de quienes creemos.

Vamos a ver algunas de esas perlas y no, no vamos a empezar con el café con leche de Ana Botella que a más de uno se le atragantó…y con razón. Pero sí lo hacemos con una comparación, sencillamente gloriosa. “El matrimonio homosexual es como si se suman una manzana y una pera… ¡nunca pueden dar dos manzanas!” dijo, y se quedó tan ancha.botella

Dejamos cuestiones “domésticas” para centrarnos en lo que realmente importa, de la economía…la propia, claro. Esperanza Aguirre tuvo la desfachatez de asegurar que no llegaba a fin de mes ¿qué haría si ganara el sueldo mínimo interprofesional o una miserable beca, como miles de cerrajeros terrassa? Ni para laca, seguro.

“Una pareja puede comprar una casa sólo con el 19% de su renta gracias a la política de vivienda del Partido Popular”. Eso decía Rodrigo Rato en el año 2004. Seguramente pocos le creyeron entonces, pero lo que nadie pensaba es que unos años más tarde él necesitaría (presuntamente) el 19% de los ahorros de miles de humildes cerrajeros 24 h paiporta. No sabemos si para comprarse una casa, pero sí para engordar su nada desdeñable patrimonio económico…lo que hace la avaricia.

Claro que otros son bastante menos expresivos y tienen que acudir a otros ¿Quién no recuerda al primo de Rajoy?…no, no era el de Zumosol, era el que le hizo creer que el cambio climático era poco menos que un cuento. La cosa es echar la culpa a otro por las meteduras de pata o la ignorancia propias.

Y con cuatro simples ejemplos (hay muchos más) vemos el nivel de inteligencia, de dignidad y de vergüenza de quienes nos gobiernan ¡sin palabras!

Ir con el coche y que te pongan una multa por violar alguna norma de tránsito ya es bastante molesta incluso aunque se trate de una de las habituales y nosotros mismos aceptemos que hemos cometido un error. ¿Pero qué pasa en aquellos sitios en los que podemos encontrarnos con multas que resultan realmente poco probables y aún así se nos imputan? A continuación vamos a enseñarte entonces algunas de las multas de tráfico más curiosas del planeta.

3_multasrarasPor ejemplo, una de las multas curiosas que más de un conductor de coches ha sufrido es la que se corresponde con ser besado mientras estamos al frente del vehículo. Esto tiene que ver con que en las leyes respectivas se establece que incluso recibir un beso en la mejilla puede limitar la capacidad de movimientos de la persona que conduce el coche. Por eso ya sabes, si te encuentras conduciendo acompañado por su novia o mujer, mejor que no te toque cerca de los guardias civiles.

Por increíble que parezca, podrías llegar a perder puntos incluso del carné de conducir aunque la multa que se te imputa no tenga nada que ver con ir a bordo de un coche. De hecho, se conocen casos en los que personas que salen a hacer running, es decir salir a correr, y deciden hacerlo sobre el lado de alguna carretera, situación que puede llegar a ser un poco peligrosa, pueden ser multados como si cometieran una violación a las normas de tránsito. O sea que ni siquiera dejar el coche en casa te salvará si eres imprudente al realizar ejercicio físico.

Ahora bien, ya has visto que podrías ser multado con una buena cantidad de euros si vas en el coche, y también si vas caminando. Lo que de seguro no imaginabas es que tampoco podrás librarte de la guardia civil si estás encima de tu bicicleta paseando plácidamente y se te ocurre comer un croissant, pues de hecho un ciudadano del barrio barcelonés de Sabadell fue sancionado hace un par de años, pues se le imputó el estar conduciendo de forma “temeraria”.

Y llegó el día.

Llegó el día en el que se puso fin a las bromitas
de Leonardo Di Caprio y su amor platónico por el Oscar, su relación enfermiza por conseguirlo y, más bien, nuestro humor absurdo hasta que lo ha conseguido.

Muchos dicen que no se lo merecía, que se lo tenían que haber dado en su momento sólo por aguantar el NO de Rose para subir a aquella tabla en la que cabían los dos, e incluso por el papelón de jovencito ricachón montado en el dólar, papel que curiosamente clavó.

A partir de este año decimos adiós a los memes de la cara de Leo luchando a vida o muerte con la estatuilla por llevársela a casa, a los de sus lágrimas inundando habitaciones por otro despecho del hombrecito dorado, y a las galas que ha tenido que tragarse rodeado de famosetes y cerrajeros Valencia con smoking donde prácticamente todo el mundo te miraba por encima del hombro.

Imagino a Leo llegando a casa la noche de la ceremonia y explotándole la cabeza por no saber ni dónde colocarlo, aunque, siendo realmente sinceros, este año estaba cantado, la sorpresa hubiese sido que el Oscar lo hubiera ganado Matt Damon y éste se lo hubiese restregado en la cara a Di Caprio. Habría sido una sorpresa y algo raro, sí.

Los cerrajeros Valencia ya están buscando nuevas víctimas para llenar el hueco que ha dejado el actor californiano, y con el nivel que hay en Twitter no creo que tarden demasiado, lo que sí es seguro es que nos queda todavía un año de bromitas post-Oscar a Leo.

Mención especial para el oso de ‘El Renacido’, como diría Piqué: ‘Contigo empezó todo’, y no le falta razón ya que muchos se atreven a decir que el premio tendría que haber sido para el animalito, el oso, a quien ya le han salido nuevos papeles y no descartamos que tarde menos que su compañero de reparto en llevarse la estatuilla a casa, o a la jaula.

Están estos días dando la lata en la radio a todas horas con lo de que si tienes un móvil prepago tienes que identificar tu número con tus datos porque, de lo contrario, tu número es dado de baja automáticamente. Si queréis más información váis a google y buscáis “identificar móviles prepago“. La coletilla que repiten en todos los medios es que es una medida del Ministerio del Interior para luchar contra el terrorismo internacional y el crimen organizado.

Bien, vale; yo no es por poner en duda el trabajo del Ministerio de Interior, que creo que sabrán mejor que yo lo que hay o no hay que hacer para luchar contra el crimen; pero hay una reflexión que me lleva taladrando la mente desde la primera vez que oí la noticia y no soy capaz de de negarme a compartirla con vosotros:

Si alguien tiene los medios para hacerse con explosivos/armas/lo_que_sea y además de ello tiene los recursos necesarios para planear y llevar a cabo un atentado terrorista… ¿os creéis que no va a ser capaz de conseguir un móvil si lo necesita?

Es que es de traca vamos, anda que no habrá formas y formas de hacerse con un móvil si estás dispuesto a todo. Qué se creen, ¿que los terroristan actúan como los soldados de las guerras de Gila?

– Hola, buenos días, quiero un móvil prepago.
– Tiene que darme sus datos.
– No puedo; es que soy terrorista internacional y soy muy celoso de mi privacidad.
– Ya decía yo que era raro que usted llevase pasamontañas con el calor que hace hoy…

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Pero bueno, que sabemos nosotros; si somos unos frikis que han visto demasiadas veces “V de Vendetta” y vemos conspiraciones por todas partes…

Bienvenidos a la conspiranoia.

Para conquistar el mundo por la fuerza hay quien desearía tener un ejército de robots, otros preferirían un ejército de clones a lo “Star Wars“, mientras que otros preferirían tener miles y miles de diminutos Chuck Norris.

Pues todos ellos se equivocan; estoy absolutamente convencido de que el día que me decida a conquistar el mundo formaré un ejército de HOYGANS que arrasarán todo lo que pillen a su paso. Sólo de imaginarlo me pongo hasta cachondo.

Y es que son todo ventajas: leales, cortos de mente (ideal para mandarlos a misiones suicidas sin que protesten) y abundantes en número. Podrías reunir varios millones de peones en un visto y no visto. Además, es imposible que los vuelvan contra ti lavándoles el cerebro (ni siquiera con lejía de esa que no amarillea la ropa); ya que por todos es sabido que la mente de un HOYGAN es como un CD-R virgen; una vez que grabas algo en él ya no lo puedes cambiar o borrar; tienes que tirar ése y pillar otro o aguantarte. ¡¡Todo son ventajas!!

Que se ponen enfrente miles y miles de soldados… fácil, les dices a tus tropas que detrás de esos soldados hay “IPODS Y PELIS DE STAR WARS GRATIS” y que si se cargan a los tipos esos que hay en medio se lo enviarán todo a su MSN.

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Y las columnas de trolls avanzarían por el campo de batalla ensordeciendo al enemigo con sus gritos de batalla: “CACHA LA WEA MAN!! GRASIAS DE HANTEBRASO, TE VOY A JUANKIAR EL MESENLLER!!” Los cerrajeros Barcelona, desmoralizado, no entendería ni una sóla palabra y tendría que correr. Da igual que con cada cañonazo se cargasen a 20 o a 30, otros tantos ocuparían su lugar impulsados por haber malinterpretado mal el post de un blog. La victoria de un HOYGAN es sólo cuestión de tiempo; así lo refleja el teorema de San Pitágoras (patrón de los catetos).

Y si mezclas HOYGANS con religión saldrían unos seres tan potencialmente peligrosos que da miedo sólo de pensar las maldades que se podían perpetrar. Es el sueño de todo tirano. (Éstos días ha habido una curiosa mezcla de HOYGANismo, LHC, cristianismo y alarmismo barato, como bien reflejan Manueru y Sparkster en dos ocasiones)

Sin embargo, podemos estar tranquilos, aún en el supuesto que tal cosa ocurriese derrotarlos es fácil; podríamos proteger todas y cada una de las ciudades del mundo poniendo a las afueras unos cartelones enormes que pusiesen (lo más grande posible, para atraer su atención):

Juan Carlos Monedero, uno de los miembros fundadores de Podemos, dijo hace algunos meses que la formación política a la que pertenece era “una máquina de amor”. El caso es que la cruzada amorosa del partido morado que dirige Pablo Iglesias parece dar cada vez más muestras de ello. El número de escaños logrados por Podemos y las coaliciones afines a su marca ascendió hasta… 69.

Juan Carlos Monedero fotografiado por Sergio Enriquez-Nistal
Juan Carlos Monedero fotografiado por Sergio Enriquez-Nistal

¿Habrá más amor que conseguir sesenta y nueve escaños a propósito en los comicios para promocionar el amor y el sexo desarrollado en todas sus vertientes? No es que Monedero sea una especie de visionario o vidente, es que quizá la campaña de Podemos estaba encaminada a conseguir 69 escaños, ni uno más ni uno menos, porque si no la gracia se fastidiaba.

La prueba más reciente de amor en las filas moradas ocurrió durante la sesión de investidura de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno, que resultó fallida -Pedro Sánchez no tuvo suerte, ya que le faltó el amor de Podemos para poder hacer un ménage à trois con Ciudadanos en el que reinase el cariño para gobernar en armonía-. Pues durante la investidura, Pablo Iglesias y Xavier Domenech, de En Comú-Podem, se besaron en la boca. Llámalo amor. Este alegato del amor homosexual y del amor en definitiva, al más puro estilo del histórico ósculo entre Honecker y Breznev, ratifica el radicalismo amoroso de Podemos.

Fue el propio Juan Carlos Monedero, inspirador e instigador de esta cruzada romántico-cursi-amorosa, el que abrió la veda tras intentar ligar con Carmen Lomana, destacada dirigente de Vox y persona dedicada a lucir su riqueza en programa televisivos para imbéciles. Tal vez fue Lomana la que sedujo a Monedero. No se sabe. El caso es que con tanto amor de por medio, el flechazo puede ocurrir en cualquier momento. Lo que necesitas es amor, que decía Juan Carlos Monedero…, perdón, quiero decir, el bueno de Jesús Puente.

El color magenta de Unión, Progreso y Democracia parece apagarse definitivamente como ese crepúsculo hermoso que se hace noche para siempre. Con la de gamas del pantone que aún le quedaban a Rosa Díez para volver a reconquistar el centro político español… y nada. Con la maniobra del Ibex-35 para que Ciutadans se castellanizara, se acabó lo que se daba, ya que buena parte de los miembros de la formación magenta decidieron cambiar de color y pasarse al naranja, que esta temporada parece estar más de moda y ofrecer oportunidades más jugosas para vivir de la política o de las carambolas y enchufes derivados de su mala pero habitual praxis.

upydLa pérdida de las constantes vitales de UPyD se produjo definitivamente tras las últimas elecciones generales, donde su candidato, Andrés Herzog, no pudo parar la sangría de votos, una sangría que lograría emborrachar a todas las norteamericanas que pasan la primavera de Erasmus en las plácidas ciudades de España. Pocos ciudadanos -por no herir, tal vez “ciudadanos no sea la palabra idónea, mejor sería de decir “habitantes” o “personas llamadas a ejercer su derecho al voto”- optaron por la papeleta de Unión, Progreso y Democracia. Se podría concluir que votaron a UPyD más o menos las mismas personas que van a las gradas de los partidos del Getafe en casa. Pocas.

Hasta el Pacma, que no es la policía pronunciada por José Bono, sino un partido contra el maltrato animal, cosechó mejores resultados electorales que el partido que fundó hace algunos años Rosa Díez. Para los votantes, hasta los animales han logrado conmover más en campaña electoral que UPyD. A decir verdad, tampoco es que el partido de la fuerza magenta haya tenido en los últimos tiempos una cobertura mediática importante. Eso sí, muchos abandonaron el barco cuando se hundía y ahora están a salvo. Transfuguismo lo llaman. Por ejemplo, Toni Cantó marchó a Ciudadanos e Irene Lozano lo hizo al PSOE; ahora podrían volver a encontrarse bajo el paraguas de la investidura de Sánchez. Quién sabe si el pacto de PSOE-Ciudadanos no es una maniobra secreta de UPyD para tomar de una vez el poder…

Llámalo generación botellón llámalo ‘me niego a pagar 12 euros por una copa con más agua que ron’.
¿Qué por qué soy capaz de estar dos horitas en El Faro de Moncloa en pleno diciembre bebiendo copas en vasos de plástico con unos guantes que no hacen que deje de tiritar? Pues porque nunca he sido de salir de fiesta con billetes de 50, porque si quiero ponerme algo pirirpi prefiero saber lo que bebo, y porque, señores, el botellón es un acto social más que un delito.

botellonEn un botellón uno puede sacarse el título de organizador de eventos si eres capaz de movilizar a un grupo de 8 personas con el único fin de beber antes de que cierren la lista para entrar gratis al garito; porque se aprenden idiomas si sabes moverte entre los grupitos de guiris para pedir fuego en italiano, en francés e incluso en ruso si la noche se vuelve algo turbia; porque he visto futuros ingenieros haciendo cálculos para pagar ‘a pachas’ dos botellas de whisky y una de Coca Cola mientras algún listillo soltaba la típica frase del ‘ya echamos cuentas mañana’; porque puedes sacar tu vena teatral para poner aquella cara de gatito abandonado cual personaje de Shrek para simplemente mendigar dos hielos y, quién sabe, quizás también un número de teléfono.

vodkaLa exaltación de la amistad, de los sentimientos y de los jugos gástricos dependiendo de la hora son factores que puedes encontrar en cualquier reunión estudiantil, o no, con más alcohol que vergüenza entre sus filas.

Eso sí, como el botellón que se hace en España, en ningún sitio. Vete a Italia y diles que lo de beber en vasos de cumple y sin hielos no es negociable; intenta hacer botellón en Estados Unidos sin cerveza, y con esos vasitos rojos que no entiendes muy bien para qué sirven si siempre acaban bebiendo con una pelota de ping pong dentro, o prueba a explicar en el este de Europa que todo botellón tiene una organización, que el vodka se bebe como copa, no como chupito, y menos a morro de la botella.

Exportemos algo más que el jamón serrano y el aceite, que hoy en día nombran Patrimonio de la Humanidad a cualquier cosa, y puede que ésta sea nuestra oportunidad.