Los menores de edad están ampliamente protegidos por la ley, todo lo que tenga que ver con ellos y con su imagen se vigila estrechamente. Con toda la razón del mundo, puesto que son los débiles, los indefensos, algo que nadie discute. Sin embargo, en ocasiones se les utiliza de manera tal vez legal, pero rayando lo inmoral. Los vemos en concursos de todo tipo, para lucimiento de sus padres, claro. Y ahora lo que faltaba, los vemos convertidos en poco menos cronistas políticos.

Seguramente a muchos les haga gracia ver a un niño de siete años hablando con Albert Rivera de política como si fuera un votante más que incluso sabe de lo que habla. Pero no lo es, es un niño que seguramente ni siquiera sabe explicar lo que es la democracia y que ni mucho menos puede comprender las diferentes ideologías. Una simple marioneta de unos adultos dispuestos a casi todo con tal de “sacar tajada” de la situación.

lonchitasHemos dicho Albert Rivera, pero era solo un ejemplo, no es el único político que ha accedido a “someterse” a las terribles preguntas y observaciones de niños que deberían estar jugando en la calle en lugar de preocuparse por algo tan árido y tan incomprensible incluso para los mayores como es la política.

Pero ellos están indefensos, no tienen capacidad de defensa. Por ello lo realmente grave es que haya padres que se presten a semejante utilización de sus hijos y cadenas televisivas que se olviden que los menores son eso, niños a los que hay que proteger ante todo y no exponer como si fueran una estrella de la más rancia copla. Y, en cuanto a los políticos, menos excusa tienen cuando están dispuestos a todo con tal de ganarse la simpatía de unos cuantos votantes…aun a riesgo de ganarse también el enfado de otros.

Señores, política es política y es cosa de adultos, no de niños que apenas saben multiplicar, que para cuentas ya están ustedes y nunca les salen bien.