Carta a los Reyes Magos

Seguramente si a muchos españoles les preguntaran que les gustaría que les trajeran los Reyes Magos primero dirían aquello de salud, trabajo, dinero o amor. ¿Y después? Seguramente más de uno pediría un gobierno en condiciones o, siendo un poco más exigentes, una clase política decente.

Porque si algo ha quedado claro en los últimos meses es que nuestros políticos dejan mucho que desear, y decirlo así es quedarse corto. Mucho talante y mucho diálogo… de cara a la galería. Veámoslo de otra manera, esta es la definición del Diccionario de la Real Academia de la palabra dialogar: “Discutir sobre un asunto o sobre un problema con la intención de llegar a un acuerdo o de encontrar una solución.”

Algo ha fallado en nuestros políticos, y desde el principio. Aquí ha funcionado a medias. Discutir sí, y mucho, pero con quienes cada uno quería, en otras palabras: contigo sí pero con aquel no, aunque aquel hubiera recibido millones de votos. Y es algo que han practicado todos a conciencia, de todos los colores. Pero dialogar con condiciones no es dialogar.

Vayamos al segundo apartado, el que dice llegar a un acuerdo. Tampoco. Acuerdo si aceptas todo lo que yo digo (o casi), si no, nada de nada y si además tengo una posición de fuerza, qué mejor. Y así ¿quién quiere encontrar una solución? Una solución que beneficie a los ciudadanos, claro no a ellos mismos.

Pero a los pobres ciudadanos, con semejante panorama, lo único que les queda son las ganas de que todo acabe, de dejar de escuchar discusiones y discursos que no llegan a ninguna parte, de olvidarse de una vez de un proceso electoral que parece no tener fin mientras los problemas del país se estancan.

¿Qué se puede hacer? Tal vez confiar en que en algún momento llegue la iluminación a la mente de nuestros políticos, o que ocurra un milagro o, con la esperanza casi perdida, escribir la carta a los Reyes Magos y confiar en que de verdad, sean capaces de hacer magia.