En primer lugar, nada de enterrarme bajo tierra, que eso de que haya una lápida con nombre para que quien me eche de menos vaya allí a llorar y a dejarme flores me da muy, pero que muy mal rollo. Se siente, haberme disfrutado en vida. Como no creo en reencarnaciones ni cielos, infiernos o demás historias (la vida es como una partida de videojuegos sin trucos ni vidas extra, si te mueres te jodes, GAME OVER); así que pienso dejar por escrito que se me incinere.

Otra cosa que tengo clara es que no quiero ninguna ceremonia religiosa ni la presencia de ningún sacerdote/reverendo/chamán/gurú/cerrajeros Valencia/curandero en menos de 500 m a la redonda. En su lugar, una mesa con un catering para que los asistentes se tomen unas tapas y unas copas y si quieren que cuenten cualquier anecdota relacionada con mi persona (que no es que tenga un excesivo interés en ser la temática central de la reunión, pero es que es mi funeral copón). Además, alguien se ocupará de requisar a la entrada todo tipo de teléfono móvil, PDA, etc. que pueda empezar a sonar durante mi funeral. Porque pongo al capitán Haddock como testigo de que si durante mi funeral escucho un maldito politono volveré desde el más allá (aunque no crea en ello) sólo para atormentar a dicha persona durante el resto de su existencia.

Y como fin de fiesta, al más puro estilo película bélica hollywoodiense, que cubran mi féretro (una caja simple, como las de las pelis de vaqueros; que como único detalle llevará grabado “Himliano” con la tipografía Georgia) con la bandera de Gondor, que es la única bandera con la que autorizo que me represente, como ya sabéis; y que me metan en la pira/horno/barbacoa mientras suena de fondo “Stairway to Heaven” de Led Zeppelin.

240px-Flag_of_Gondor.svg

Después lo que hagan con las cenizas me la trae bastante floja, el que quiera llevarse un puñado para abonar la huerta (porque la ceniza para eso es cosa fina) es libre de hacerlo si así lo desea. Había pensado en dejar por escrito que se montase una pequeña cerrajeros Valencia tras el funeral (por aquello de que el churrasco es mi plato favorito) pero considerando que se acabará de quemar mi cuerpo igual es un poco macabro de más que se sirva la comida de un cerdo a la brasa. No porque haya a quien le pueda parecer mal; sino porque algún cabrón podría decir que comió cerdo a la brasa después de ver como quemaban a un cerdo muerto; y va a ser que no.

Un saludo.

Para conquistar el mundo por la fuerza hay quien desearía tener un ejército de robots, otros preferirían un ejército de clones a lo “Star Wars“, mientras que otros preferirían tener miles y miles de diminutos Chuck Norris.

Pues todos ellos se equivocan; estoy absolutamente convencido de que el día que me decida a conquistar el mundo formaré un ejército de HOYGANS que arrasarán todo lo que pillen a su paso. Sólo de imaginarlo me pongo hasta cachondo.

Y es que son todo ventajas: leales, cortos de mente (ideal para mandarlos a misiones suicidas sin que protesten) y abundantes en número. Podrías reunir varios millones de peones en un visto y no visto. Además, es imposible que los vuelvan contra ti lavándoles el cerebro (ni siquiera con lejía de esa que no amarillea la ropa); ya que por todos es sabido que la mente de un HOYGAN es como un CD-R virgen; una vez que grabas algo en él ya no lo puedes cambiar o borrar; tienes que tirar ése y pillar otro o aguantarte. ¡¡Todo son ventajas!!

Que se ponen enfrente miles y miles de soldados… fácil, les dices a tus tropas que detrás de esos soldados hay “IPODS Y PELIS DE STAR WARS GRATIS” y que si se cargan a los tipos esos que hay en medio se lo enviarán todo a su MSN.

oigan

Y las columnas de trolls avanzarían por el campo de batalla ensordeciendo al enemigo con sus gritos de batalla: “CACHA LA WEA MAN!! GRASIAS DE HANTEBRASO, TE VOY A JUANKIAR EL MESENLLER!!” Los cerrajeros Barcelona, desmoralizado, no entendería ni una sóla palabra y tendría que correr. Da igual que con cada cañonazo se cargasen a 20 o a 30, otros tantos ocuparían su lugar impulsados por haber malinterpretado mal el post de un blog. La victoria de un HOYGAN es sólo cuestión de tiempo; así lo refleja el teorema de San Pitágoras (patrón de los catetos).

Y si mezclas HOYGANS con religión saldrían unos seres tan potencialmente peligrosos que da miedo sólo de pensar las maldades que se podían perpetrar. Es el sueño de todo tirano. (Éstos días ha habido una curiosa mezcla de HOYGANismo, LHC, cristianismo y alarmismo barato, como bien reflejan Manueru y Sparkster en dos ocasiones)

Sin embargo, podemos estar tranquilos, aún en el supuesto que tal cosa ocurriese derrotarlos es fácil; podríamos proteger todas y cada una de las ciudades del mundo poniendo a las afueras unos cartelones enormes que pusiesen (lo más grande posible, para atraer su atención):

Un lunes cualquiera, ocho y media de la mañana. Un grupo de gañanes se preparan para asistir a una clase teórica de tres horas. Hay caras de sueño; pero no hay problema; quien más quien menos ya ha planeado echar alguna que otra cabezada durante la mañana. No saben la que se les viene encima.

Nada más entrar, se nos comunica que hoy vamos a cambiar dicha clase teórica por tres horas de prácticas en el taller para acabar el montaje que estamos llevando a cabo (instalación de una CGMP + Contador de doble tarifa con discriminación horaria + reloj controlador + contactor + embarrado de protección; un lío de tres pares de narices, nos llevó un total de 12 h acabarlo). Aunque al principio hay un pensamiento generalizado que coincide en el “de puta madre” pronto vemos que no es oro todo lo que reluce.

Al no ser día “oficial” de prácticas ni dios tiene el manual práctico (bueno, sí, hay dos o tres hojas que tiene alguien por ahí sueltas). Así que tendremos que montar el asunto a ciegas intentando recordar lo que dice en el manual. Añadidle la dificultad de que es lunes y aun no son las nueve de la mañana. Además, ¿quien cojones se aprende de memoria algo que pone en un papel que puede consultar en cualquier momento?. Rebuscando por ahí nos encontramos un esquema unifilar de algo que se parece a lo que tenemos que hacer (pero sin secciones, dimensiones, características de los cables, etc.), Casi como montar un BMW siguiendo una foto de perfil de un Audi.

Cómo ya he dicho, era lunes, y si habitualmente ando espeso, imaginaos un lunes.

Pero bueno, que para machotes nosotros, así que tras mentalizarnos nos ponemos al chollo. En un momento dado tenemos que instalar la caja de la que parte la pica de la toma de tierra (que debe ir enterrada); y como mi compañero Artaín (el hombre que había bronceado el polímetro) estaba con el cuadro de protección me toca a mi hacerme cargo de la susodicha caja.

– Pilla la caja y hazle un agujero en la tapa de arriba y otro en la de abajo para que entren y salgan los tubos. Hazlos con esa corona.
– ¿Sólo uno por arriba y otro por abajo? (pregunto de nuevo, porque aun no he despertado)
– Sí, joder, espabila.
– ¿En el medio o pegados a algún lado en concreto? (yo insisto, porque lueogo no quiero líos)
– Mmm, no, pégalos a éste lado por ejemplo.
– ¿Seguro?
– Que sí joder, mueve el culo de una puta vez!! (nos tratamos en plan malotes pero nos llevamos bien, no vayáis a pensar mal)

Pues vale, ahí me voy yo con la caja, el taladro y la corona todo feliz; amarro la caja al tornillo de banco y enchufo el taladro. Apunto a donde voy a hacer el agujero, me conciencio de lo que voy a hacer y aprieto el bo… No, espera, antes de apretar el botón voy a ver si hay algo dentro, no vaya a ser que por empanado me cargue algo. Bajo la caja del tornillo, la abro y ¡oh, sopresa! hay algo. Una especie de borne seccionador. Además está muy cerca del borde de la caja con lo que si no tengo cuidado me lo puedo cargar… Vale, no pasa nada. Si controlo el taladro seguro que no me lo cargo [SPOILER: gran error].

Con mucho cuidado (como cuando los erizos se lo montan) hago un agujero perfecto, digno del Premio Nobel de Perforología. Perfecto; vamos con el segundo. Algo raro pasa, el taladro parece que ya no perfora tan bien, no es normal; voy a apretar un poco mas…

CLANK!!

Me cago en la leche, ya la he liado. Como buen gañán que soy no he sabido medir mi fuerza y me he cargado la grapa de dentro de la caja; además al soltarse ha arrancado un trozo de la pared de la caja, con lo que todo aquello sólo vale para irse directamente a la basura.

– ¿¿¿ Pero qué cojones has hecho??? (aquí Artaín se puso hecho una furia, estado que no abandonaría en toda la mañana)
– Joder, pues lo que tu me dijiste, los agujeros…
– Pero tu eres un puto muñón!! Jodiste la puta caja, ¡¡animal!! ¿Pero como cojones has hecho?
– Pues… estaba taladrando y se me ha escapado… y se ha jodido la grapa…
– ¿¿Pero por qué no has sacado la grapa antes de taladrar??

[Oh, wait]

– ¿SE PUEDE SACAR UNA GRAPA DE ESAS DE LA CAJA? O_0
– Sí, ¿¿es que no has visto los tornillos que llevan para eso??
– Joder, pues no…
– Tú eres tonto chaval…

Eso es para que veáis que yo cuando la cago lo hago a lo grande. Pero tranquilos, que además de tener bigote también tengo soluciones para todo: en el taller hay pegamento “del bueno” así que en pis-pas tengo aquello pegado y listo para colocarlo en el panel.

– Los agujeros los hecho mal, Him.
– ¡¡Pero me cago en la leche!! ¿¿Si me has dicho que los hiciese en éste lado??
– Sí, pero quedan mal, el cable entra muy justo… Hazlos del otro lado.
– Pero tú estas como una cabra… No ves que si hago éso ésto va a quedar como una chambonada.
– Pues tienes que hacerlo, porque si no tengo que cambiar el cable y si cambio el cable tengo que desmontar nosequé y si desmonto nosequé tengo que…
– Vale, vale…

Allá nos vamos mi cajita y yo de nuevo. Ahora sí, la abro y saco la grapa y sonrío: “Ya no me vas a pillar otra vez, caja del demonio.” Cojo el taladro y hago el agujero; pero el taladro sigue yendo mal. Me preparo para hacer el último pero algo pasa… el taladro se desestabiliza; ¡¡parece que está bailando la lambada!! y empieza a desmandarse. Acabo el agujero y lo poso. Tengo un dolor en la muñeca que parece que me ha pasado un camión por encima (maldito taladro poseído); pero, ¡que coño he hecho! Con una corona circular acabo de realizar un agujero perfectamente cuadrado con esquinas redondeadas.

– ¿¿Pero qué?? ¿¿Pero a ti que te pasa hoy?? (A Artaín le va a dar un infarto)
– Y yo que sé, el taladro se ha vuelto tonto. No hay quien lo domine.
– A ver gilipollas, lo tienes puesto en “taladro percutor”… ¿cómo se te ocurre?
– Es que el que tenemos en casa es sólo taladro y…
– Pero tú eres tonto!! Has hecho el agujero nuevo por debajo!!
– No, ése es el agujero nuevo de abajo, el de arriba está en el lado que me has dicho.

[Pausa dramática]

– PERO TU ERES SUBNORMAL!! SÓLO TENÍAS QUE HACER UN AGUJERO NUEVO POR ENCIMA, GILIPOLLAS!!
– Joder, tío, es que te explicas como el culo, no eres nada preciso dando instrucciones.
– Pero tu eres… Mira, paso; paso de tí y de la caja. Búscate la vida.

En ese momento suena la alarma de proximidad de profesor y cierro la caja a toda pastilla mientras me hago el sueco:

– Pero que… ¿quién ha hecho ésta chapuza?
– Aquí, el listo de mi compañero. (Que vengativo el Artaín, me la tenía guardada por haberlo vendido yo a él la última vez)
– Pero, Himliano, ¿que ha hecho aqui? ¿Como le hace cuatro agujeros a la caja? Ésto ahora no sirve, ¿no ve usted que así le va a entrar agua?

[Momento de lucidez de Himliano]

-Tranquilos todos, que ésto tiene fácil solución.

Me voy al almacén y me vuelvo con un rollo de cinta aislante, corto unos trozos y le hago unos parches a la caja. Además, la cinta es del mismo color que la caja; a cinco pasos no se nota la macro-chapuza. El profesor no sabe si reir, llorar o suspenderme de por vida directamente… Nos deja seguir.

Acabamos todo lo demás y me toca meter los cables de la puesta a tierra en mi cajita. Pongo el primero sin problemas; pero el segundo no se queda fijo porque es muy grueso; Artaín está al borde del colapso:

– Him, por lo que más quieras, ten cuidado, acuérdate que está sujeto con pegam…

CLANK!!

– ¡¡¡Me cago en mi p*** madre joder!!!

Pues sí, me lo cargué de nuevo. Al final cogí unos tornillos casi el doble de grandes de los originales y los apreté hasta que salían un poco por el otro lado. Una chambonada, sí; pero aquella maldita grapa no volvió a osar moverse.

Moraleja: Un lunes a las 8:30 de la mañana, lo mejor que se puede hacer es dormir.

Nota: la siguiente historia ocurrió realmente hace muchos años en la parroquia en que yo vivo; no obstante, para no quemarnos con la gente, los nombres de los implicados quedarán en el anonimato.

Hace varios años, probablemente unos diez, en la parroquia en la que vivo teníamos un cura que era un poco… pintoresco, por así decirlo. La mayor putada de su vida fue andar por aquí en una época en la que aún no se usaba la palabra friki. A mi siempre que me veia me llamaba Hector, y por mucho que le dijese que yo no me llamo Hector, el tío insistía; hasta tal punto que al final me llamaba Hector y contestaba (yo ya había escarmentado con una profesora que me quería echar de clase porque cuando me llamaba yo no contestaba; lógico, me estaba llmanado Raúl y yo tampoco me llamo Raúl).

Pues un buen día, éste freak-cura llegó a la iglesia a hacer un par de gestiones y se encontró a un grupo de hombres que estaban vacunando a los perros callejeros que andaban por la parroquia para prevenir que le pegasen cualquier cosa a la gente si algún día les mordía (sí, era más fácil llevarlos a la perrera, pero en nuestra parroquía nos gusta que haya de todo, hasta perros callejeros). Como tanto perro junto se alborota muy fácilmente y como el coche del cura tenía uno de éstos ganchos para llevar remolque, los vacunadores le pidieron permiso para amarrar los perros al gancho mientras los iban vacunando. El cura les dijo que sí y los hombres se pusieron a amarrar los perros.

Pasó el tiempo y el cura acabó lo que había venido a hacer, cerró la iglesia y se metió en el coche:

– Espere señor cura!!
– Adios!! Adiós!!

Arrancó y se fue a toda pastilla (porque dicho sea de paso, al volante era una especie de Fernando Alonso, iba como un loco). Lo que el cura no había visto es que llevaba un perro aún amarrado. Los hombres empezaron a gritar a la gente que andaba por allí:

– ¡¡Dicídelle que pare!! ¡¡Facedelle señas para que pare!!

La gente que estaba a ambos lados de la carretera empezó a hacerle el gesto clásico de “Eh, tío, para”, pero como ya os he dicho, este cura es muy personaje, y se pensó que le estaban diciendo adiós, por lo que además de ir como un loco empezó a usar el claxon y a saludar a todo el mundo.

Así fue como desde aquel día, dicho cura pasó a ser conocido como el cura que mató a un perro al obligarle a esprintar durante más de 2 km. Cuando llegó al primer semáforo desde que había salido, la gente lo hizo bajar del coche mientras alguien desenganchaba al pobre chucho, que sólo pudo coger aire, sentarse y acto seguido pasar a mejor vida. El señor cura se rascó la cabeza y dijo:

– Ya me extrañaba que me saludase tante gente hoy…

Si es que estas cosas sólo pasan aquí.

Uno de los propósitos para el próximo año que me he decidio a cumplir es ser mucho más cabrón con la gente que se lo merezca, porque está visto y comprobado que ser amable con gente cabrona es perder el tiempo; ya lo decía Patton:

El valor sin educacion es inutil frente a las balas educadas.

El caso es que estaba yo conduciendo por el centro de Pontevedra (más concretamente en la Plaza de Galicia) mientras llevaba a mi tía; cuando de repente, un BMW sale a toda leche (en plan “tufás tufurius” de una calle que desemboca en la plaza, se me pone detrás y empieza a pitar. Pero a pitar como una loca.

Que pasa, que la señora ésta, se ve que no entiende como va lo del ceda el paso, y seguramente no sepa que aunque lleves un BMW tienes que ceder el paso igual, aunque sea a un destartalado Peugeot 205 (blanco, para más señas, pero no un blanco cualquiera, sino un blanco ).

Mientras iba mirando a la señorona ésta por el retrovisor me iba formando un estereotipo consistente en que era la tipica vieja amargada que inicia cualquier discusión con el manido:

¿No sabe usted quien es mi marido?

y mientras iba pensando eso, paralelamente me iba encabronando porque mi tía estaba repitiéndome que pasase de la vieja sin parar, como un loro.

Entre el estereotipo que me había montado y el orgullo que me proporciona ir dentro de mi 205 (no en vano, para mí éste coche es como mi Viper) me dejé envenenar por el espíritu de la lucha de clases y le dije (retrovisor mediante) el típico “Que paaaaaaaaasa?” con acento madrileño.

La vieja (que iba acompañada por una chavala rubia; melafo por cierto; que se iba partiendo de risa) me respondió con el gesto inequívoco de llevarse el dedo al ojo como diciendo A ver si te fijas!!, más algunos insultos que no pude descifrar.

A lo que yo respondí haciendo un triángulo invertido con las dos manos, representando una señal de “Ceda el paso“, al tiempo que le gritaba Fíjate tú en el ceda, imbécil, que me la suda que lleves un BMW..

Aquí la mujer estalló y empezó a vociferar aún más, quizás porque interpretó que mi triángulo invertido era una alusión a su vagina, no lo sé seguro. A lo que yo respondí, con aire provocador, con el gesto inequívoco del Tito MC cuando dice su famosa frase Hablas mucho, so capucho !! Comón !!

Entonces va la vieja y me hace un finger, una peineta, un corte de manga, como lo queráis llamar. ¡A mí! Ni corto ni perezoso, con las dos manos (porque a todo ésto, estábamos parados en un atasco) le hago, no uno, sino dos fingers con mis enormes manos de joyero, acompañados de la sonrisa más socarrona que pude sacar.

Me quedó pena de que, como temía mi tía, a la tipa ésta no le diese por darme con el BMW por detrás para hacerle una caricia a mi coche, porque siempre he querido saber que tal reacciona la carrocería de un BMW a las patadas propinadas por un pie que calza un 46. Lástima que no me diese ésa satisfacción.

Si es que, como siempre, el señor Ponzonha tiene razón. Lástima no tener un Hummer, un quitanieves o incluso un T-72 (siempre he querido emular a James Bond en “Goldeneye” e impartir un poco de justicia vial.)

Aún no ha llegado el día en que una vieja en BMW se me ponga chula y salga impne. No señor.

Vivir en el rural tiene varias ventajas:

  • Puedes poner la música tan alta que para cuando los vecinos la oigan el planeta ya habría explotado.
  • Puedes salir a jugar con los amigos al fútbol aunque sea en la carretera porque casi no pasan coches.
  • Y muchas otras…

También tiene inconvenientes, algunos muy gordos; pero uno de los que más me molesta es cuando el cartero se va de vacaciones; no os podéis imaginar el pifostio que se monta cada año donde vivo en éstas fechas.

A lo largo del año, día tras día, los carteros van aprendiendose los nombres de los inquilinos de cada casa y con sólo ver ese dato ya no necesitan nada más para llevar ésa carta a su destinatario. Pero al llegar Julio ~ Agosto, éstos buenos profesionales se toman un merecido descanso y les sustituyen unos incompetentes supinos que no se toman ni la más mínima molestia en hacer bien su trabajo.

Yo entiendo que quizás estén cobrando una mierda y hay mucha distancia que cubrir, y entiendo que si estás puteado es difícil encontrar motivación; pero joder tíos, sois carteros, es un trabajo importante, esforzárseme un poco. Por poneros un ejemplo, el año pasado un día pillé 4 cartas, de las cuales 3 no eran para ésta casa; 2 para el vecino de al lado (cuya sobrina está tremenda y no me hace ni puto caso; ella se lo pierde) y otra para uno que vive a tomar por saco cuesta abajo (que ir cuesta abajo no es que me cause un problema; pero al regresar es cuesta arriba y eso ya me jode un poco). Y la cosa así durante un par de días, siempre una o dos cartas que eran para otra persona, y así en cada casa; con lo que a media mañana andaba ya todo el vecindario en plan cambio de cromos para recibir su correspondencia.

Y a mi lo que me jode tremendamente es que, vale que la numeración no siempre sea fiable, pero cómo narices puedes dejar cartas para 8 tíos que se apelliden de forma totalmente distinta en una casita tan pequeña que no pueden vivir más de 3 personas… por favor, usar la cabeza para algo más que llevar gorra.

Total, que algunos vecinos empezamos a poner unas plaquitas en los buzones con los nombres y apellidos de la peña que vive en cada casa. Pues ni así, no me jodas, vamos, que ya ni miramos las cartas, se reparten casi al azar (una vez nos dejaron un par para el barrio de al lado). Y así día tras día, hasta que claro, un día le haces la espera, te da las cartas en la mano y al ver lo incompetente que se puede llegar a ser, se te cruzan los cables.

– ¡Eh!, ven aquí. ¿Sabes que es ésto? [Señalando la placa del buzón con los nombres]
– Los nombres de las personas que viven en ésta casa, ¿no?
– Bien, ahora mira para quien es ésta carta que acabas de dejar… ¿Está ese nombre en la lista del buzón?
– Pues… no, no está.
– ¿¿Entonces por qué cojones dejas la carta aquí cuando es obvio que ésa persona no vive en ésta casa??
– Bueno… es que el número coincide… y a veces…
– Que sí machote, lo que tú digas. De hoy en adelante te agredecería que dejases aquí las cartas que vayan dirigidas a las personas de ésta lista ¿de acuerdo? Venga, gracias por las cartas.

Hasta el verano siguiente (que volvieron a mandar a otro sustiputo distinto) las cartas fueron llegando correctamente.

Y me jode tremendamente que ésta peña de recambio o sustitución no se tome su curro un poco más en serio; joder, señores, que estáis llevando el correo, que sois funcionarios del Estado (que raro… funcionarios incompetentes). Y cuidado como les digas algo en un tono que no les guste, que a veces parece que hay que pedirles por favor que te dejen tu correo en tu buzón.

Y es que hay que tomarse en serio el reparto, porque imaginate que dejas una carta urgente en la casa equivocada, si hay alguien pues bueno, seguramente se tome la molestia de hacérsela llegar a su destinatario o de devolverla al cartero, pero ojito, porque es verano. Imagínate que la echas en una casa que no haya nadie por vacaciones o por algún imprevisto o vete tu a saber. Como la carta sea urgente se puede montar ahí un marrón importante. (Vale, que exagero, pero creo que se pilla la idea)

Señores sustitutos, un poco más de ganas, que no cuesta tanto.

Un saludo.

Estas semanas se ha reavivado mi pasión por las series. Primero fué Battlestar Galáctica, luego retomé The Big Bang Theory, he seguido la cuarta temporada de Héroes al día y como comentaba la semana pasada, ahora he decidido retomar Lost desde allá atrás cuando la dejé en la segunda temporada.

Mucha gente dejó de ver Heroes en la segunda temporada… No les culpo. Pero yo siempre he me he mantenido relativamente fiel (normalmente descargo y veo los capítulos de muchos en muchos con largas pausas entre medias, no uno a la semana). Creo que es de las series que ha tenido uno de los altibajos más pronunciados en los últimos años, encantando a mucha gente al principio mientars que ahora somos pocos los que la vemos (en comparación con cuantos había antes). De mis amigos, por cada uno que sigue viendo Heroes puedo contar fácilmente a diez que la han dejado.

Creo que la “bajada de calidad” (tema discutible) que la serie tuvo en la segunda temporada ha auyentado a mucha gente, pero en mi opinión ésta bajada solo fué temporal. Para mí la segunda mitad de la segunda, asi como la tercera y la cuarta, son temporadas muy buenas y el conjunto es una serie que merece sin duda la pena ver hasta donde llega. Aunque he de reconocer que ningun capítulo me hizo vibrar tanto como los de la primera.

En definitiva, recomiendo a todos los que dejasteis Heroes en “el gran bajón” que os planteéis retomarla. El mejor modo de superar el bache, y el que yo recomiendo, es bajarse las temporadas 2 y 3 completas y verse en una tarde de resaca de domingo los 12 capítulos de la segunda (e incluso comenzar la tercera). Si superáis esos primeros capítulos raros de la segunda y le cogéis el gusanillo, descubriréiss una serie de fantasía con un argumento bastante bueno (aunque no excelente) y unos diálogos que, en mi opinión, son la leche.

Ayer alguien cuyo blog leía se ganó a pulso el que dejase de leerlo; el motivo, la cada vez más frecuente “Blogotontería” que amenaza con devorar cualquier blog que no permanezca fiel a si mismo.

En internet, al igual que el mundo real, hay todo tipo de gente; sin embargo, se da la paradoja de que encontrar un cretino es muchísimo más fácil (supongo que el anonimato anula el tener que guardar las formas). En la vida real ser un cretino es fácil; sólo necesitas creerte más listo que los demás, sin embargo, en internet la cosa se complica ya que hay demasiada competencia. Para ser un cretino en internet hay que tener un blog propio, a ser posible dedicado a las nuevas tecnologías única y exclusivamente para poder poner día sí y día también exactamente lo mismo que los demás cretinos.

Principalmente hay dos variantes de éste tipo de personajes:

  • Los que dicen que son desarrolladores web, expertos en tecnología o modernos.
  • Los que hacen lo mismo, pero en inglés, para ser más jevi-guais; se diferencian de los otros en que éstos suelen decir que son web developers, geeks, freelancers, cool o cualquier palabreja que se haya inventado el gurú de turno esa semana.

Resulta que el gicho piro éste, al que ya tenía a punto de eliminar del lector de feeds por sus frecuentes autopajas (nótese que empleo el término autopaja para referirme a un constante empleo de retórica barata para la vanagloria de uno mismo; como si yo ahora empezase a hablar de “lo bueno que soy haciendo ésto y lo otro y soy la repera limonera etc., etc.“; bueno, creo que ya lo habréis pillado antes incluso de la explicación) y delirios de grandeza varios debía de estar vago para hacer el copiar – pegarvía” de casi cualquier día (putadas de auto-inducirse al ritmo de post por día) así que escribió el típico post Mis extensiones de Firefox preferidas; y cual es mi sorpresa cuando leo frases como:

Server Switcher: Dudaba que nadie hubiera creado una extensión para estos menesteres. Los desarrolladores web, generalmente, mantenemos, por una parte, la web en desarrollo y, por otra, la que está en el servidor. Con esta extensión, un simple clic bastará para cambiar las vistas de uno u otro.

Como soy un tipo bastante vehemente no puede evitar pensar: “¿Qué qué? ¿Qué eres desarrollador web? ¿Tú?” Lamentablemente llegué tarde; alguien ya había pensado lo mismo que yo antes:

Eh… “Los desarrolladores web “…

No es por dejarte indiferente pero ¿qué de desarrollador web tienes tú? es decir, un programador y/o desarrollador se hace a lo largo de muchos años y programas.. y que yo sepa cada vez que tienes que tocar el theme tienes que pedir ayuda a cien mil amigos. ¿Qué has hecho tu para llamarte programador ni tan siquiera :s?.

Ole, con dos cojones, yo no lo habría podido expresar más claramente. El tipo tuvo que bajar la oreja, tragar orgullo y lanzar un par de evasivas para evitar el ridículo mayúsculo. Si es que al final, la gente no es tonta, y si vas de lo que no eres, tarde o temprano te acaban pillando. Y como a mi no me gustan las falsedades paso de seguir leyendo las vanidades de los demás. (¿Para que leer las vanidades de otros cuando podría estar escribiendo las mías propias?). Y para ahondar en la herida, además ni menciono al implicado; porque si hay algo que ponga cachondos a los blogo-cretinos son los enlaces entrantes.

Y lo habría dejado pasar si no fuese porque cada día noto que hay más y más gente que se cree que por saber hacer X cosa con un ordeandor que no tiene un icono en el escritorio para hacerla ya se creen casi casi revolucionarios de la informática…

Por favor, seamos serios:

  • Hacer un huevo frito no te convierte en cocinero.
  • Instalar una Ubuntu no te convierte en informático.
  • Y por mucho que le pese a algunos hacer un script o una plantilla para un blog no te convierte en desarrollador web. (Y mucho menos si te lo tienen que hacer otros)

No seais palurdos, el hábito no hace al monje.

Me despido no sin antes recordaros que hagáis lo que os dé la gana pero que no vayáis fardando de lo que no sois; que luego os pillan y quedáis en ridículo.

PD: Creo firmemente que el monje tampoco hace el hábito, seguramente se lo haga un sastre.