El día de la marmota…versión española

Veníamos de una cuantas elecciones (autonómicas, locales, europeas…) y pensábamos que íbamos a estar una temporadita sin escuchar soflamas, mítines, descalificaciones y promesas de esas que se lleva el viento. Solo tenían que pasar las generales. Pero no, falsas ilusiones…entramos en bucle y da la impresión de que nos vamos a meter de lleno en la versión política del día de la marmota.

Porque después de seis meses de tiras y aflojas da la impresión de que la cosa no ha cambiado mucho. Sí, Podemos e Izquierda Unida se han dado la mano ¿Pero servirá de algo, cambiará alguna cosa? Realmente no lo parece. Si los partidos políticos, todos, esos que tanto hablan de regeneración, de tender la mano, de dialogar, han sido incapaces de ponerse de acuerdo en seis largos meses ¿Van a ser capaces de hacerlo ahora?

Si hay algo que parece distinguir a nuestra clase política es que no aprende de los errores. Y lo que es peor, ni siquiera los reconocen. Porque llegar a un punto de no retorno no deja de ser un gran fracaso. Eso de “contigo sí, pero con ese otro no”, sin intentar siquiera dialogar, sin intención de ceder ni un milímetro dice mucho de las ansias de poder de nuestros políticos. Y no hay distinción: ansias de los que ya lo tienen, de los que lo tuvieron y de los que aspiran a tenerlo. En eso, al menos sí que parecen coincidir, aunque evidentemente no es políticamente correcto admitirlo y solo se hable de que se trabaja y se piensa solo en ese bien común que nunca se sabe exactamente qué es.

No puede extrañar que los votantes estén desencantados, que la abstención hay dejado de ser una amenaza para ser algo muy real. Si quien tiene que dar lecciones de tolerancia y de diálogo no lo hace ¿Qué se puede esperar? Un gran problema y que si alguien no lo remedia hará que la situación política española, por hacer un símil más nacional que el de la marmota, sea como “la pescadilla que se muerde la cola”.