Los 5 mandamientos de la sátira política

Algunos no toman en cuenta, o no creen, la seriedad que supone un postulado satírico, pues creen que es puro entretenimiento inane sólo para hacer molestar a un determinado sector, como el político en este caso. Sin embargo, las bases históricas y tradicionales de la sátira política nos dicen que más allá de la burla, el humor o el esparcimiento, la sátira tiene mucha crítica y de inteligencia aguda destinada a incitar un cambio de manera sutil e indirecta. No todos son capaces de crear una sátira en los distintos medios que puede expresarse, pues es un arte que requiere de pureza y perspicacia. A continuación, te presentamos los 10 mandamientos de la sátira política que hicimos arbitrariamente para que comprendas la complejidad de una sátira.

  1. El buen periodismo se debe a la sátira política: los periodistas no son meros transmisores de información; son gente que piensa y que opina, pero desde un punto de vista más objetivo o común. Su deber siempre será dar un punto de vista crítico de la información que reporta y de ser necesario algo de humor para disfrazar la ferocidad de la crítica y hacerla llegar sin los parcializados filtros gubernamentales.
  2. La sátira política sólo ataca a la mentira: es imposible que se pueda fabricar una sátira de lo que es cierto, serio o de verdad, pues se convertiría en un chiste burdo y sin sentido. En cambio, la mentira da múltiples posibilidades de ironizar y provocar risas socarronas, así como nos lo confirma el personal técnico de Fontaneros.
  3. Es ambiente propicio para la sátira política el libertinaje o la reprensión de la libertad de expresión: en un contexto donde la libertad se ha vuelto un subterfugio para hacer lo que se nos dé la gana sin impórtanos si afectamos o no al prójimo nos da mucho material para crear sátiras, así como los contextos donde se admite criticar lo establecido. Para el satírico estos ambientes son agua y él pez.
  1. La sátira política puede afectar al propio satírico: el creador de la sátira no puede exonerarse siempre de lo que se burla, pues ningún ser es totalmente correcto y es sano para el satírico criticarse a sí mismo como fiel testimonio de su pulsión de ser mejor.
  1. La sátira política siempre debe ser apuntada a los poderosos: no tiene sentido alguno criticar a alguien sin relevancia ni influencia en los hechos políticos de un país, por ende, se puede concluir que la sátira política es arma contra los poderosos y no contra los débiles.

Además, la sátira, cabe acotar, no debe ser entendida como simple burla, debe, más bien, ser entendida como una manera de informar con un pequeño dote de arte. De hecho, la mayoría de artistas de mayor reconocimiento en la historia tienen una cierta vis satírica que les ha conferido la genialidad con la que se los recuerda. De esa manera la sátira bien hecha sigue los 5 mandamientos explicados.

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