Los franceses, ¡NO son los mejores amantes del mundo!

En el pasado mes de mayo la corte francesa dictamino a un francés una multa insólita,  por más de 10 mil euros, una vez, que la esposa de este haya alegado que durante más de una década, su esposo habría evitado tener relaciones sexuales con ella, propiciando así a tener que demandarlo de divorcio voluntario, ya que él no cumplía con sus responsabilidades maritales.

El esposo por su parte alego que a sus 51 años, padece una enfermedad crónica en el corazón, aunado a fatigas y desordenes, a casusa de sus largas horas de trabajo, y que eso fue que se fueron espaciando los encuentros sexuales entre él y su esposa, pero simplemente el juez, fallo a favor de la esposa ya que de ninguna manera, se pudo acreditar que el esposo fuera totalmente incapacitado para poder mantener relaciones sexuales con su esposa.

La esposa del pobre hombre incomprendido y acusado, alego, que la distancia entre ellos íntimamente hablando habían dado origen para pensar en pedir el divorcio, sin embargo en el alegato de las circunstancias que había tomado la decisión para solicitar el divorcio, este asunto de las no relaciones continuas entre los dos, dieron pie a hacer una investigación más profunda, donde ella por fin declaro, que su esposo tenía más de una década de no tomarla ni por el brazo, a lo que el juez, de inmediato concedió la multa en contra del marido.

Ya que considero, que entre esposos, son imprescindibles las relaciones sexuales, ya que de este modo, se consolida un matrimonio, y se refuerzan los lazos de confianza apoyo, compañía y amor, que entre pareja deben de mantener.

El juez no pudo saber por parte de la ofendida, de cuanto sexo, o relaciones íntimas hubiera deseado la mujer; ni cuantifico, con qué frecuencia deberían de haber sido estos encuentros íntimos, no está aún tipificado en el código, de ese país, pero de lo que si estamos seguros es que toda esposa o esposo, están casados, precisamente, para dentro de otras cosas, mantener una excelente relación íntima que fortalezca los lazos afectivos entre ellos.

Una vez más comprobamos que los franceses NO son los mejores amantes del mundo, como se nos ha hecho creer, ¡durante décadas!