Juan Carlos Monedero, uno de los miembros fundadores de Podemos, dijo hace algunos meses que la formación política a la que pertenece era “una máquina de amor”. El caso es que la cruzada amorosa del partido morado que dirige Pablo Iglesias parece dar cada vez más muestras de ello. El número de escaños logrados por Podemos y las coaliciones afines a su marca ascendió hasta… 69.

Juan Carlos Monedero fotografiado por Sergio Enriquez-Nistal
Juan Carlos Monedero fotografiado por Sergio Enriquez-Nistal

¿Habrá más amor que conseguir sesenta y nueve escaños a propósito en los comicios para promocionar el amor y el sexo desarrollado en todas sus vertientes? No es que Monedero sea una especie de visionario o vidente, es que quizá la campaña de Podemos estaba encaminada a conseguir 69 escaños, ni uno más ni uno menos, porque si no la gracia se fastidiaba.

La prueba más reciente de amor en las filas moradas ocurrió durante la sesión de investidura de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno, que resultó fallida -Pedro Sánchez no tuvo suerte, ya que le faltó el amor de Podemos para poder hacer un ménage à trois con Ciudadanos en el que reinase el cariño para gobernar en armonía-. Pues durante la investidura, Pablo Iglesias y Xavier Domenech, de En Comú-Podem, se besaron en la boca. Llámalo amor. Este alegato del amor homosexual y del amor en definitiva, al más puro estilo del histórico ósculo entre Honecker y Breznev, ratifica el radicalismo amoroso de Podemos.

Fue el propio Juan Carlos Monedero, inspirador e instigador de esta cruzada romántico-cursi-amorosa, el que abrió la veda tras intentar ligar con Carmen Lomana, destacada dirigente de Vox y persona dedicada a lucir su riqueza en programa televisivos para imbéciles. Tal vez fue Lomana la que sedujo a Monedero. No se sabe. El caso es que con tanto amor de por medio, el flechazo puede ocurrir en cualquier momento. Lo que necesitas es amor, que decía Juan Carlos Monedero…, perdón, quiero decir, el bueno de Jesús Puente.